Archivo de la etiqueta: Islas Gili

Día 15: Despedida Alberto e Isis y de las Islas Gili

De nuevo nos despertamos sin hora y nos pegamos el homenaje de desayuno en la tranquilidad del alojamiento. Pero hoy el ambiente es diferente, es el último día en Gili y nos despedimos de Alberto e Isis.

Tenemos que hacer bien los macutos para que entre todo lo que tenemos y los regalos que hemos comprado, van a reventar las mochilas! Nos despedimos de los Churros y nos vamos a despedir de la playa. Nos tomamos un smoothie en los chiringuitos y cogemos nuestros macutos para volver a Mataram. Pagamos los 15.000IDR por el barco público y nos montamos a los 5 minutos, para atracar en el puerto de Bangsal.

Nos bajamos como podemos con las mochilas y ya nos empieza a agobiar la gente para el transporte. Ya se me agotan las excusas y les respondo en español diciendo que no se inglés. Nos cogemos un taxi de bluebird y vamos de camino a Mataram. El taxista no está empezando a mosquear… no para de tirarse eructos, pasa rozando las motos, va por el medio del carril y los ojos rojos… pero por fin llegamos al hotel.

Pedimos una Pizza Hut que nos sabe de muerte y una película para hacer tiempo. Salimos a la calle de Mataram y nos dirigimos al Jakta (o algo así) sitio que nos recomendaron para comprar alguna cosa. Esto está apenas a 500m, pero durante el camino, todo el mundo nos mira e incluso nos saluda, parece que somos los únicos europeos que han pisado esa zona.

En la calle del mercado, la verdad que no encontramos nada, es un mercado más pensado para los locales y nada turístico. Nos volvemos al hotel y a descansar para comenzar mañana nuestro viaje a Madrid.

Anuncios

Día 14: Islas Gili

A las 5.00 de la mañana comienzan de nuevo los cánticos, esta vez en bucle una grabación. Yo apenas me entero y me despierto tranquilamente, uno de los pocos días sin que suene el despertador. El alojamiento, Guava Garden, posiblemente haya sido el mejor del viaje,  unas cabañas individuales con el baño en la calle decorado al mínimo detalle. Sensaciones únicas ducharse bajo las estrellas…

Pedimos el desayuno y nos lo tomamos en la piscina, en un cenador, sin preocupaciones… zumo de frutas, fruta, tostadas con mermelada de papaya, té y pancake. Esto medio tumbados sin escuchar ni un coche, solo algún  gallo y los pájaros.

Nos cogemos las bicis y nos vamos a la playa, parando antes en todas las tiendas que nos encontramos, artículos  super bonitas pero a un precio desorbitado. En la playa… vuelta y vuelta y un poco de snorkel.

Comemos en un cenador al pie de la playa, tardan muchísimos pero estamos tan a gusto.. y con wifi que no tenemos ganas ni de quejarnos.

Por la tarde de nuevo vamos al sunset, unos helados y cocktails y la vida sin estrés. Al volver decidimos ir por el norte de la isla, en vez de atravesar por medio, decidimos rodearla por la costa, Error! se nos echó la noche y no teníamos ni idea por donde íbamos. El camino nos llevo a dentro de la isla y nos veíamos nada, apenas íbamos con la linterna del móvil. Por fin salimos al camino de la costa y ya podemos volver a nuestro alojamiento.

Piscina por la noche durante un buen rato charlando con mi amigo del hotel, una ducha y salimos a cenar. Esta vez Isis y Alberto se empeñan en invitarnos a cenar. Que agradecidos estamos por todo lo que hemos hecho en el viaje!

Terminamos el día tumbado en los puf de la playa con un cocktail, disfrutando de la tranquilidad y las estrellas.

Día 13: Traslado a Islas Gili y disfrutar de la playa

Nos despertamos justo para el desayuno y nos encontramos que no hay nadie, con esto del Ramadán aquí no trabaja nadie, aun así conseguimos que nos preparen una especie de desayuno, ya que las tostadas eran de color verde, no sabemos por qué… y el café de Alberto se podían masticar los posos.

Nos importa poco porque estamos de buen rollo pensando en la playa. Pillamos el taxi de bluebird y el tío nos mete en todo el jaleo del mercadillo. Vaya locura de locales comprando, cidomos (como Becak pero tirados por caballos) cargados hasta arriba de compras y de gente…

Conseguimos salir del atasco y vamos por la carretera de la costa, según nos alejamos de Mataram el paisaje va cambiando, mejores playas, bosques de palmeras, a la derecha dejamos las montañas y ya vemos al fondo las islas de Gili Trawangan, GIli Meno y GIli Air. El taxi nos deja a unos 500m del puerto de Bangsal, ya que nos dice que no puede entrar. Compramos el ticket para el barco público y esperamos unos minutos a que se llene. Nos mojamos los pies para entrar y ya estamos de camino a las islas.

Atracamos en la especie de puerto de la isla y notamos que esto cambia totalmente. Chiringuitos en la playa, aquí está prohibido los vehículos a motor por lo que solo vemos bicis, y cidomos por todos lados.

Vamos al hotel a dejar las cosas y directamente a la playa a tumbarnos, aquí poco más que decir, solo mirar esta foto:

 

wpid-20150716_104235.jpg
Lo único a destacar, es que Alberto se rayó y se propuso dar la vuelta a la isla corriendo descalzo. Nuestros cálculos eran 6 km pero Alberto tardaba y tardaba… vino andando con ampollas en los pies por las piedras.
Por la tarde, nos pillamos unas bicis y nos fuimos a ver la puesta del sol. Atravesamos la isla por caminos poco comunes y aquí vimos los guarros que son… pero por fin llegamos al otro lado de la isla.Chiringuitos con música en directo, puf para tumbarse, todo cuidado al mínimo detalle, columpios en el agua y de fondo Bali…

Volvemos al alojamiento y hoy es el día del fin del Ramadan, fiesta para ellos. Lo que nos pareció un rato divertido llegó a ser cansino… desde las 19.00 de la tarde hasta las 00.00 sin un solo respiro, se escuchaba por la megafonía a todo trapo los rezos. Daba igual que desafinase o se mezclasen voces… dentro de la habitación parecía que teníamos un altavoz.
Cenamos en la playa, con el ruido de fondo y nos acostamos con la “fiesta” de fondo.