Día 3: Paseo en elefante

Apenas dormimos por la noche debido a los sonidos y el calor, nos ponemos en marcha para nuestra aventura con los elefantes. Cruzamos de nuevo el puente colgante y el paisaje es espectacular, estamos a unos cuantos metros de altura del río y podemos divisar toda la vegetación de la jungla.


Llegamos al centro Conservation Response Unit (CRU) de Leuser National Park, empezamos a ver como los cuidadores limpian a los elefantes hasta el mínimo detalle, vamos hasta que le meten la mano por dentro para limpiarle. A continuación, se dan un chapuzón en el río y se tumban en el agua, es nuestro turno, nos toca limpiarles con el cepillo. La sensación de tocar la piel es extraña, es dura pero parece que al elefante le gusta.
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Ahora toca a la inversa, el elefante coge agua con la trompa, nos la pone en el cuello y dispara agua como una fuente! Por último, le damos de comer unas cuantas frutas y nos preparamaos para el paseo por el río.

Nos toca el segundo turno por lo que tenemos que ir a otra parte del río, nos ayudan a cruzarlo hasta donde tenemos que montar en los elefantes, para ello nos montamos en unos flotadores artesanales hechos con ruedas atadas con unas cuerdas y nos preparamos para subir al elefante.


Comenzamos el paseo cruzando el río de gran profundidad, en medio de la selva vemos los monos colgados de los arboles. Paramos en una explanada y es nuestro turno, nos toca manejar los mandos del volante. Me monto y cuesta mantener el equilibrio, el unico sitio donde puedes medio sujetarte es en la cabeza del elefante. Este va por donde quiere y el conductor tan tranquilo, hablando por el móvil… Laura no se fía de mi destreza al volante y de nuevo se monta el cuidador para llegar de nuevo al centro, donde por cierto están muy bien cuidados.
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La ruta en Wikiloc

Comemos de nuevo en Tangkahan y vamos a esperar a que nos recoja el jeep que nos llevará a Bukit Lawang. El conductor coge los macutos y los sube a la baca del 4×4 atado con unos pulpos. El lujo en el jeep es escaso… puertas rotas, ventanillas abiertas porque no hay aire… y nos esperan 2 horas de viaje de apenas 30 km, un viaje inigualable que siempre recordaremos, atravesando aldeas llenas de niños que al vernos pasar nos dedicaban su mejor sonrisa y nos gritan hello saludando con la mano.
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Por el camino atravesamos plantaciones y plantaciones de aceite de palma. Adan esta muy orgulloso de las plantaciones pero nosotros solo somos capaces de pensar la cantidad de hectáreas de selva que se han destruido por este cultivo junto a las plantaciones de caucho, el motivo, dar trabajo a la gente local por apenas 5 céntimos el kilo de la fruta de la palma.

Llegamos al alojamiento de Bukit Lawang, nos parece de lujo después de la anterior noche, nos vamos a dar un chapuzon al río y un paseo por el pueblo antes de irnos a dormir.

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